| Foto: Henry Escobar |
Actualmente, nos movemos, somos, vivimos, sufrimos,
anhelamos y morimos, en sociedades
en que se ejerce la práctica de la dominación.
No perdemos nada si intentamos una nueva pedagogía.
Paulo Freire
¡Viva Pasto carajo! Es la expresión de alegría, júbilo, gozo, exaltación, de los habitantes de este Valle de Atriz, de esta ciudad estigmatizada por los centros industrializados, por el Canon; desacreditada desde la génesis misma del grito de independencia y después del paso avasallador del mal llamado libertador Simón Bolívar; que en palabras de Evelio Rosero lo describe como un ser con la capacidad de convencer a sus contemporáneos y generaciones venideras de que era alguien que no era, que había hecho lo que no hizo y pasar a la historia como el héroe que no fue (Rosero, 2012); Son minoría, las personas herederas de las memorias de uno de los primeros genocidios perpetrados en este país; claro, se está hablando de la navidad roja, ocurrida en San Juan de Pasto el 23 de diciembre de 1822, a manos del emisario de Bolívar, el general Sucre; la matanza de hombres, mujeres y niños, se hizo aunque se acogían a las iglesias; y las calles quedaron cubiertas de los cadáveres de los habitantes; (Sañudo, 1996)
Sin embargo, después de desnudar, develar, desarraigar la historia oficial del libertador, es imperante en los educadores de esta ciudad mitificar a este personaje de la independencia; enseñar a las generaciones venideras que el héroe de la independencia fue alguien extraordinario, alguien valiente, alguien fiel a su pueblo, al habitante indio, campesino, negro y con un sin número de matices raciales; No obstante, los héroes no-nombrados de este sur del país como Merchancano, El negro Ángulo, El cacique indígena Canchala, El campesino Agustín Agualongo…, (éste último, desacreditado por la historia oficial de la independencia de Colombia) serán olvidados en la educación impartida desde el estado con su currículo pre-establecido; donde es conveniente para la clase hegemónica, borrar de la memoria a los personajes rebeldes, subversivos, revolucionarios y defensores verdaderos del pueblo.
En un contexto más amplio, el del latinoamericano:
Después de la colonización, el ser humano de esta periferia no tuvo otra opción que adoptar un conocimiento, una creencia, una lengua y una moda extranjera; perdiendo su identidad, su pensamiento, su idiosincrasia, su naturaleza misma; como lo afirma Aníbal Quijano todos aquellos pueblos fueron despojados de sus propias y singulares identidades históricas (Quijano, 2000). Europa minimizo al latinoamericano, lo redujo solamente como expositor de folclor, música y arte, lo separo de la élite mundial intelectual, desconoció los pensamientos de sociedad de Tupac amaru, José Martí, Mariategui, Freire, Dussel; ellos, son sólo algunos pensadores desde la historia, que han seguido la idea de unidad auténtica del latinoamericano (el indio, campesino, obrero, estudiante, sindical, líder, ser de izquierda..) para luchar por la igualdad de derechos, por la emancipación y la verdadera liberación de pensamiento de las grandes potencias; en pro de sacar a relucir el ideal propio del latinoamericano.
Este es, por decir así, el contexto latinoamericano donde se aplican los diferentes modelos pedagógicos euro-centristas y estadounidense en un espacio colonizado, explotado, aislado por los poderes políticos, donde los marginados y oprimidos, buscan en la educación una salida, una oportunidad, una escapatoria, una circunstancia para la emancipación, la liberación y la igualdad de derechos, el derecho a ser llamado ser humano. Sin embargo, los estudiantes se encuentran con personas, que enseñan cosas que ellos no quieren aprender, personas que los llenan de conocimiento para que los estudiantes repitan al pie de la letra, seres que encuentran la calificación-evaluación como manera de autoridad dentro y fuera del aula.
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| ¿y los héroes no nombrados de este sur del país? |
La escuela activa se muestra como innovación ya que sugiere que trabaje contenidos ligados con el medio y las condiciones de vida de los enseñantes. (Samper, 2006), los contenidos deben trasladarse desde la naturaleza al estudiante, mediante las vivencias propias con su entorno; el niño será el centro de la educación y su evaluación estará descrita cualitativamente, ya que se está hablando de sujetos y por tanto debe prevalecer el conocimiento antes que la memoria.
La creación de ambientes de aprendizaje como método del modelo constructivista para consolidar sujetos activos, dinámicos, trabajadores, donde el docente y estudiante interactúan en el desarrollo de la clase para crear, facilitar, organizar y preguntar sobre la comprensión de las estructuras del conocimiento. Postula además, que el centro del modelo es que el estudiante construya el conocimiento y el docente sea un facilitador que apoye el avance de capacidades de los niños, niñas y jóvenes para pensar y reflexionar. Mediante el constructivismo se desarrolla habilidades del pensamiento de modo que los estudiantes puedan progresar, evolucionar, avanzar secuencialmente en las estructuras cognitivas para acceder a conocimientos cada vez más evolucionados. Sin embargo, puede decirse que este modelo deja a un lado las aptitudes del ser humano, los valores, los talentos, como también su recorrido histórico para realizar una lectura crítica de la realidad como mecanismo de mejoramiento de su contexto.
De estas circunstancias, nace el hecho de pensar un modelo de educación que se preocupe en nosotros como latinoamericanos, pensados desde nuestra historia marcada por esa sangre derramada, por ese dolor de las dictaduras históricas; un pensamiento de pueblos con las venas abiertas…
El nuevo pensamiento, debe partir de esa reflexión histórica que hace el sujeto de sus relaciones con otros sujetos, pero también desde sus circunstancias propias, para un porvenir; donde los actuales protagonistas (personas que buscan mantener el poder y pasarlo de familia en familia a expensas del sufrimiento del pueblo) sean alterados por seres humanos que en realidad quieran un cambio democrático para el campesino, para el indígena, para el joven, para el excluido, para el dirigente, en fin; una transformación epistémica pensada en una re-vuelta (dar vuelta en sí mismo).
Es aquí donde el ser humano debe hacer algo más que observar, entender y comprender, el sujeto debe ser hermeneuta de su entorno, de su pasado, de sus semejantes, para mirar si actúa o se queda estático de pensamiento, en otras palabras el pensamiento debe comenzar a quitar ataduras, debe lanzarse, debe arriesgarse a proponer nuevas alternativas de interpretar el mundo.
Finalmente, terminare diciendo que la Educación se debe establecer como caminos para re-encontrar en los sujetos su recorrido histórico, su mirada holística en cuanto a lo político, lo económico, lo social, lo académico y lo global. Entonces, en este sentido, se re-evaluará el episteme del latinoamericano (porque lo que se enseña es un conocimiento europeo o estadounidense) y se rescatará ese episteme del pensador, del investigador, del educador, del pedagogo, del observador, del historiador y del científico latinoamericano.
Bibliografía
Freire, P. (1997). La educación como práctica de la libertad. Madrid: Siglo XXl.
Quijano, A. (2000). Colonialidad del poder, eurentrismo y América Latina. Buenos Aires: Grafías y Servicios.
Rosero, E. (2012). LA CARROZA DE BOLÍVAR. México, D.F.: TUSQUETS EDITORES.
Samper, j. D. (2006). Los Modelos Pedagógicos. Santa Fe de Bogotá.: MAGISTERIO.
Sañudo, J. R. (1996). ESTUDIOS SOBRE LA VIDA DE BOLÍVAR. Santa Fe de Bogotá: Planeta.
Savater, F. (2007). El valor de educar. Barcelona: Ariel.
11/12/2012

